lunes, 11 de abril de 2011

Buelos baratos, fotos de gatos

Al buen tiempo, buena cara, y el blog a la recámara! Si es que con este buen tiempo en pleno mes de Abril cuesta más ponerse a escribir. Vuelven los paseos por el parque, las camisetas de tirantes y los surfistas dejan de ser los únicos habitantes de las playas. Vamos preparando el terreno para el verano, los colores vivos empiezan a salir del fondo del armario y de debajo de las piedras. Si es que hay cosas que no cambian, que vuelven siempre, como el Almendro en Navidad o las integrales recurrentes. Pero hay una única cosa que no tiene vuelta atrás, la muerte.
No pretendo ponerme pesimista, es una manera extraña de introducir el tema que tengo pensado, pero es la realidad. La muerte no hace distinciones, se lleva al rico y al pobre, al político, al banquero y al albañil, todos en igualdad de condiciones. Suele decirse que siempre se van los mejores. Ojalá. Pero, más pronto o más tarde, todos se van. La inmortalidad no está al alcance de nuestras manos. O si.
La silla "Z" de la Real Academia Española fue ocupada por última vez por Francisco Ayala, allá por 2009. Lo mismo ocurre con la "e" y la "n", pertenecientes a Miguel Delibes y a Valentín Garcia Yebra. Hay nominaciones, votaciones y candidaturas, pero aun no se ha elegido al nuevo representante de esas tres letras, no hay mayoría. A estos tres ilustres les sigue perteneciendo una letra, sus nombres se imprimen día a día en nuevos tomos, en nuevas ediciones de sus libros, aparecen en la prensa y la gente les recuerda. ¿Acaso no han alcanzado la inmortalidad? ¿No se trata de seguir presentes, aunque no sea de manera palpable? Sinceramente, espero que a estos personajes, como a tantos otros, no se les deje caer en el olvido. Si la gente leyera "El camino" o "Cinco horas con Mario" y prestara atención, no habría que escandalizarse tan a menudo y no encontraríamos rimas de este estilo en Internet (ortografía incluída en el lote)


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