sábado, 4 de febrero de 2012

Fin de la hibernación


     Enero es un mal mes para los blogs estudiantiles. Por mucho comienzo de año y muchos buenos propósitos que tengamos, no tenemos más remedio que sustituír el teclado por el bolígrafo y dejarnos las muñecas haciendo resúmenes, esquemas y bocetos. Pero mientras nuestros blogs están en plena hibernación, no pasa lo mismo con nuestros cerebros. El hecho de que tengamos que concentrarnos en estudiar es una excusa perfecta para que nuestras neuronas se vayan de fiesta y empecemos a desvariar. Se nos ocurren mil y una cosas que hacer, mucho más provechosas que los repasos de última hora: encontramos videos graciosísimos, descubrimos que nos encanta un determinado grupo y nos escuchamos toda su discografía o sale una película tremendamente buena que queremos ver antes de que todos los enlaces huyan de series.ly por miedo al monstruo de la S.O.P.A. Y de paso, se nos ocurren nuevos temas o cosas que nos apetece publicar una vez que nuestros ordenadores vuelvan a ser útiles.
     Y así se presenta febrero, como el salvador de las bitácoras modernas. El año comienza a partir del fin de exámenes. Quizás no el día uno, ya que necesitamos salir al aire libre y revolcarnos en los placeres de tener vida social. Pero ya estamos a cuatro y el ambiente comienza a caldearse. El teclado vuelve a repiquetear y los temas de actualidad vuelven con más ganas de protagonismo que nunca… Me prometí dejar temas polémicos (y quien dice polémicos dice de política básicamente) a un lado, al menos durante un  tiempo. Al fin y al cabo, la legislatura está recién estrenada y ya está dando suficiente que hablar, así que tengo claro que no me van a faltar oportunidades para debatir y criticar al sistema en poco tiempo.
Por ahora, por lo tanto, hay otras cosas planeadas. Un pequeño diario de viaje desde la fría Hungría, alguna que otra opinión literaria y cine, mucho cine. Y es que febrero, además de ser el resurgir del blog, es el mes del séptimo arte. Bafta, goya y oscars. Tres en uno, uno cada fin de semana. Y eso merece una preparación previa, además de los comentarios de turno después de las ceremonias.
     Telita la que tiene febrero, hay que ver la de expectativas que genera el condenado, y eso que solo son 29 dias.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Polémicas tras el celuloide

     Cuando me hablan de cine clásico, tiendo a ver a los actores y actrices de la época en un pedestal. El hecho de protagonizar aquellas maravillosas películas y de interpretar tan condenadamente bien a unos personajes variopintos ya es merecedor de tenerlos ahi arriba. Y estas últimas semanas, con las sesiones de cine negro gratuíto en los dúplex y el peliculeo en casa con mi padre, me he dado cuenta de que me encantaría pasar unas vacaciones rodeada por hombres en gabardina, periodistas y detectives que se aferran a sus vasos de whiskey a ritmo de jazz y fox-trot en algun garito de mala muerte. Y ellas, enamoradas de estos asesinos sin escrúpulos, sentadas al lado de algún terrible hampón, con sus labios rojos y sus bucles imposibles.
     Pero con el paso del tiempo, alguno de esos mitos comete errores. Errores humanos que le hacen caer de un batacazo del pedestal. Y el más común, el más humano, es perderse hablando. En mi caso, el más claro es el de la señorita Bardot. Como actriz y cantante, Brigitte Bardot fue un icono en toda regla. Guapísima, con talento, con gracia... Esa parte de ella permanece en mi pedestal, cantando "C'est rigolo". Sin embargo, con el paso del tiempo, sus incesantes insultos a la comunidad musulmana, a los inmigrantes y a los desempleados, le han costado numerosas multas y la pérdida del respeto que yo le pudiera tener. De poco sirve que sea una activa defensora de los derechos animales si a la hora de la verdad no es capaz de respetar los propios derechos humanos. Y, siendo esta la situación, me parece totalmente lamentable que un partido político le proponga que se presente como su candidata a la presidencia francesa. ¿Tan patas arriba está el mundo como para que exista una mínima posibilidad de que una racista lidere el país de la "liberté, egalité et fraternité"?.
La actriz francesa Briggite Bardot
     Ava Gardner, Liz Taylor, Marlon Brando o la Garbo fueron dignos de habladurías por sus excesos, por los matrimonios tormentosos o por disfrutar de los placeres del alcohol y el sexo. Gajes del oficio que, en sus casos, se les perdona. Aun así, prefiero pensar en Audrey, que consagró gran parte de su vida a las personas. O en Marilyn y James Dean, quienes a pesar de su temprana muerte tuvieron una larga lista de abusos y sufrimientos que les hacían ver las cosas de otro modo. Nunca sabremos qué les habría deparado el futuro, tal vez fueran dueños de las lenguas más viperinas de Hollywood. Sin embargo, dada la situación, será complicado que caigan malheridos de mi ranking personal.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Vecindarios

     Los vecinos, esa especie atroz que nos rodea. ¿Cuántas veces te has quejado de ellos? No mientas, todo el mundo lo ha hecho, y en más de una ocasión. Conoces sus horarios y su forma de caminar. Ejemplo: tap-tap-tap, el taconeo de la vecina de arriba, a las ocho de la mañana, te recuerda que va siendo hora de salir al mundo exterior. Sin embargo, tap-tap-tap-...-tatatatatap implica que se ha olvidado las llaves y tiene que volver corriendo. Todo un sistema de comunicación vecinal que va mas allá del lenguaje morse.
     Otros clásicos que estoy sufriendo ahora mismo son el niño de la flauta, conocido en cualquier piso del mundo, y los bebés. Y es que parece que los menores de edad se llevan la palma. Aunque hay que reconocer que los lloros nocturnos del bebé no son culpa suya. En ese caso, la culpa es total y absolutamente de los padres. Estoy convencida de que están probando algún método de libro de psicología educativa, escrito por un señor de traje y corbata sin hijos, que cree tener la solución a los misterios de la vida. Según éste método, lo mejor para que el nene aprenda a dejar de llorar por las noches es dejar que rompa el corazón a sus padres, sin que se acerquen a calmarlo. Y, de paso, que también destroce los tímpanos del vecindario. Esa es una solución que de psicológica no tiene nada, lo único que ocurre es que el niño finalmente se queda sin cuerdas vocales si o si, con una afonía digna de cualquier dia de San Roque. Vamos, caos y destrucción por todas partes.
     Cambiamos de franja de edad y observamos a los adorables jubilados del piso de al lado. Te los encuentras en el rellano, te hablan del tiempo en el ascensor y luego por la calle ni te reconocen. Una ventaja enorme para cuando te encuentran haciendo el idiota. Así nunca tendrán una imagen aun peor de ti. Agradeces su sordera hasta que, una noche cualquiera, escuchas el telediario retumbando en TU salón. Bueno, pasable. Hasta puedes enterarte del tiempo para mañana si prestas un poco de atención. Lo que no te esperas es oir de repente la banda sonora de Sexo en Nueva York... ¡y eso si que da más miedo que ver a una vecina embarazada en el ascensor!
     Por último, el clásico más temido por los anteriores. Tú, yo y todos los estudiantes que durante nueve meses al año nos dedicamos a dar el coñazo al resto. Se ríen con (y de) nosotros cuando coincidimos con el resto en el ascensor, cargados con maletas, libros y maquetas, mirando el reloj como si se acabara el mundo. Sin embargo, la música por las noches, las conversaciones y risas el domingo a las 3 de la madrugada, los gritos mañaneros del tipo ¡QUE ALGUIEN SUBA LA PRESIÓN DE LA CALDERA! o la preocupación de vernos encerrados en el cuarto de la lavadora, intentando salir con la ayuda de una escoba (algo que pasa, está demostrado), provocan más de una subida de tensión entre los compañeros de patio d luces.
     Estamos hartos de unos desconocidos, es cierto, pero ¿hasta que punto están ellos hartos de cada uno de nosotros? A mi, por mi parte, mis vecinos me caen bien a pesar de todo... aunque tal vez si tuviera que pagar el wi-fi mes a mes perderían bastantes puntos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Un poco de literatura, para variar

     “En un lugar llamado Mandouro vivían dos hermanas. Vivían solas, en una casa de labranza que les habían dejado sus padres. Desde la casa se veía el mar y muchos navíos que allí cambiaban el rumbo de Europa hacia los mares del Sur. Una hermana se llamaba Vida y la otra Muerte. Eran dos buenas mozas, robustas y alegres.
(...). El caso es que las dos hermanas se llevaban muy bien. Como tenían muchos pretendientes, habían hecho un juramento: podían flirtear, incluso tener aventuras con hombres, pero nunca separarse la una de la otra. Y lo cumplían lealmente. (...)
     Una noche, una noche de invernada, hubo un naufragio. Porque como sabéis este ha sido y es un país de naufragios. Pero aquel fue un naufragio muy especial. El barco se llamaba Palermo e iba cargado de acordeones. Mil acordeones embalados en madera. (...) Todos quedaron inservibles, todos menos uno. Lo encontró un joven pescador en una gruta. Le pareció una suerte tal que aprendió a tocarlo. Ya era un muchacho alegre, con mucha chispa, pero aquel acordeón cayó en sus manos como una gracia. Vida, una de las hermanas, se enamoró tanto de él en el baile que decidió que aquel amor valía más que todo el vínculo con su hermana. Y huyeron juntos porque Vida sabía que Muerte tenía un genio endemoniado y que podía ser muy vengativa. Y vaya si lo era. Nunca se lo ha perdonado. Por eso va y viene por los caminos, sobre todo en noches de tormenta, se detiene en las casas en las que hay zuecos en la puerta, y a quien encuentra le pregunta: ¿Sabes de un joven acordeonista y de esa puta de Vida? Y a quien le pregunta, por no saber, se lo lleva por delante.”


Historia del acordeonista, la Muerte y la puta Vida
Fragmento de "O lapis do carpinteiro", de Manuel Rivas

sábado, 22 de octubre de 2011

Dejen paso a la esperanza

     Años, llevamos años luchando contra ello, y por fin las palabras se han llevado la violencia que ETA traía consigo. Atrás han quedado asesinatos, amenazas y el terror a que algo nuevo ocurriera. Me habría encantado escribir esto el día 20, pero me pareció más apropiado pensarlo un poco más detenidamente, dejar un dia de por medio para que la gente, yo incluida, reflexionara. No es bueno dejarse llevar por la emoción al leer las noticias que proclamaban el esperado fin de la banda.
      Y digo esperado por que se trata de un hecho que se veía venir desde hace un par de años. Ha sido fruto de largas estratagemas políticas, tediosos debates e intentos de diálogo con personas a las que las palabras no suelen afectarles. No hay más que comparar la atención mediática que se le ha prestado. Si bien es cierto que ha sido el titular de portada de casi todos los periódicos y que el video ha sido difundido en los telediarios de una y otra cadena, no se va a convertir en un factor clave para las futuras elecciones, ni es un tema de conversación que la gente comente sorprendida. 
     Aún así, me permito creer que este anuncio ha tenido lugar en el momento apropiado. A pesar de ser algo que se esperaba, si ocurre dentro de un mes, tras el famoso 20N, podrían haber sido otros los que se llevaran los laureles sin haber dado un palo al agua. 
     Estamos un paso más cerca de la libertad. Y no un paso pequeño, sino uno de gigante, de esos de los que Gulliver se sentiría orgulloso. Pero no nos engañemos, aun queda mucho por hacer. La mentalidad de muchas personas, sobretodo cuando se trata de ideologías tan radicales, no es fácil de cambiar. Pero es cosa de todos y los avances como estos merecen ser festejados. El 20 de Octubre pasará a la historia como una victoria de las más importantes, tanto para nuestro país como para toda Europa, marcando un antes y un después. El hecho de no tener que pensar en despliegues policiales, ni en el qué dirán los telediarios cuando tenga lugar un evento relacionado, suponen un cambio político y social que, esperemos, la sociedad sepa apreciar.

viernes, 14 de octubre de 2011

Ottobre

     Dia trece, y aqui estamos como si fuera trece de Julio. Echo de menos los primeros jerseys, las gabardinas a mano en el armario y los paraguas plegables en el bolso por si llueve. Y los primeros dias de ponerse las botas, que no es lo mismo oir el crujir de las hojas secas con unas romanas o unas victorias sencillitas. Vestirse como una cebolla y quitarte la chaqueta y el fular al entrar en clase. Y, a la "vicecontra", abrigarse al salir de la facultad.
     Asi que estamos en un Octubre distinto. Ottobre, por llamarlo de alguna manera y por que esto de que ir aprendiendo italiano merezca la pena. Veamos que más nos ofrece este trailer del otoño, con tanto proyecto y tanta novedad. Por que habelas hailas, el caso es encontrarlas, escondidas entre el resto. ¿Cambios con respecto al año pasado? Ya se puede ir haciendo recuento: la autonomía del piso, convivencia con tita Clau y tita Uca, primeras responsabilidades remuneradas, proyectos infinitos con más noches en vela, echar más de menos a la gente que está fuera...
     Ya no se trata de hablar por hablar, las perspectivas cambian, igual que los propósitos. Algunos lo llamarán evolución, o experiencia. Yo más bien pienso que estoy más cerca del significado de "cuando seas mayor lo entenderás". Maldita la hora en la que me empezó a salir la muela del juicio, que creo yo que me está acelerando el proceso y que estoy pensando demasiado. Que no, que no, que yo me quedo en mi Ottobre, y ya puede ir saliendo la muela y su juicio en otro momento! Asi que ahí queda eso por ahora. Tendré que sacrificar los jerseys, las gabardinas y los paraguas plegables por el momento, y seguir con los propósitos que empezaron esto, que el recuento anda un poco olvidado y hay que ponerlo al dia. Y buonanotte.
 

Recuento de propósitos desde...¿¿Marzo??
#4 Aprender italiano
#19 Sacar el carnet de conducir
#28 Ir a un concierto de varios dias
#98 Participar activamente en una manifestación

lunes, 29 de agosto de 2011

Retorno

     Y qué le vamos a hacer. Es Macotera, es distinto. Y punto y final. Allí no hace falta un blog ni internet para desahogarse. Eso hace falta a la vuelta, y por partida doble. Que no es por presumir de pueblo, señoras y señores, pero es que es distinto. Y que no lo digo yo, lo decimos todos y cada uno de nosotros, que todo tiene su modo de ser alli, desde la forma de ser de las personas hasta las reglas de los juegos de cartas, pasando por las palabrejas de la zona (véanse cachapa, pitera y bisnera, entre otras).
     Y qué le vamos a hacer. Es Macotera, y a mi me tira demasiado. Y como en los juegos de niños, me permito hablar "por mi y por todos mis compañeros", por que no soy ni la primera ni la última que dice que ya desde pasar la salida de Peñaranda, va mirando por la ventanilla derecha del coche, buscando el Cerro a lo lejos. Que luego durante el tiempo que estamos en Macotera ni nos acordamos del Sagrado Corazón, pero sobre todo los que vivimos a considerables kilómetros, lo buscamos con un ansia en ese primer viaje que Don Rafael quedaría impresionado.
     Y qué le vamos a hacer. Es Macotera y ya se acabó el verano. Ahora, a esperar que Noviembre se de prisa en llegar al calendario. Mientras tanto, para hacer más ameno el paso del tiempo, pues toca volver a poner todo en marcha. Feliz vuelta a casa, vuelta al cole, vuelta a la rutina. Yuju.