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domingo, 28 de octubre de 2012

Sensualidad en 4:3


Es oficial, el blanco y negro es sexy. Muy sexy, para ser exactos. Los creativos y publicitarios del mundo se han percatado de ello y nos bombardean con el formato en escala de grises en las distintas pantallas del mundo. 
El anuncio de Intimmissimi, por ejemplo. Puedo asegurar que cada vez que aparecían Daniela, Sofía y compañía, en mi piso entraban unas ganas increíbles de cantar el “Be Italian” y sentirnos como las acompañantes de Guido en “Fellini Ocho y Medio”. Mujeres de despampanantes curvas que el resto de féminas envidian y los hombres admiran, esperando que alguna se cruce de camino a su cama.



Al otro lado, la clave bicolor también fascina. Por mucho que proclames tu antimadridismo, es imposible no caer rendida con otro anuncio de moda. Es el caso de Xabi Alonso posando para Emidio Tucci. Está claro, lo clásico gana, igual que en el caso de Intimissimmi reinterpretando a Fellini: trajes oscuros, corbatas dignas del propio Mr. Stinson (exceptuando la corbata de patitos)... e incluso el nombre de la colección: Black ¿Qué hay más clásico en moda que el negro? 


Llegados a este punto, donde lo normal sería que a ambos sexos se os cayera la baba por uno u otro anuncio (o por los dos), estaréis pensando “Más no, que me enamoro”. Pues siento decir que hay más, una serie de vídeos que he tenido el placer de encontrar recientemente. No tienen en común con los anteriores nada más que el blanco y negro y el formato audiovisual. ¿Diferencias? Lo considero más sensual e interesante. No, no es porno. Pero es mucho más sexy por el simple motivo de que, esto, es REAL. Los anuncios nos reflejan algo que queremos ser, en lo que nos gustaría convertirnos, como si fuera tan sencillo como comprarse un determinado traje o sujetador (aunque en el caso de la ropa interior si funciona más a menudo). 
Aquí, sin embargo, el artista Clayton Cubbit busca algo más natural con esta serie denominada "Hysterical literature". Las expresiones de esas mujeres, las sonrisas con las que se despiden, la calidez que transmiten con sus gestos... Cada una es diferente, pero, en mi opinión, es más fácil identificarnos con una de esas personas que con un anuncio de lencería. Una vez más, en blanco y negro, sin más atrezzo que una mesa, una mujer y un libro, os presento una alternativa para conseguir que la lectura sea sensual más allá de “50 sombras de grey”. 
(Recomendable el uso de auriculares en determinadas situaciones o lugares públicos)



Para los interesados, el resto de videos de la serie “Hystericall Literature” en el portafolio de Cubbit

viernes, 16 de diciembre de 2011

Polémicas tras el celuloide

     Cuando me hablan de cine clásico, tiendo a ver a los actores y actrices de la época en un pedestal. El hecho de protagonizar aquellas maravillosas películas y de interpretar tan condenadamente bien a unos personajes variopintos ya es merecedor de tenerlos ahi arriba. Y estas últimas semanas, con las sesiones de cine negro gratuíto en los dúplex y el peliculeo en casa con mi padre, me he dado cuenta de que me encantaría pasar unas vacaciones rodeada por hombres en gabardina, periodistas y detectives que se aferran a sus vasos de whiskey a ritmo de jazz y fox-trot en algun garito de mala muerte. Y ellas, enamoradas de estos asesinos sin escrúpulos, sentadas al lado de algún terrible hampón, con sus labios rojos y sus bucles imposibles.
     Pero con el paso del tiempo, alguno de esos mitos comete errores. Errores humanos que le hacen caer de un batacazo del pedestal. Y el más común, el más humano, es perderse hablando. En mi caso, el más claro es el de la señorita Bardot. Como actriz y cantante, Brigitte Bardot fue un icono en toda regla. Guapísima, con talento, con gracia... Esa parte de ella permanece en mi pedestal, cantando "C'est rigolo". Sin embargo, con el paso del tiempo, sus incesantes insultos a la comunidad musulmana, a los inmigrantes y a los desempleados, le han costado numerosas multas y la pérdida del respeto que yo le pudiera tener. De poco sirve que sea una activa defensora de los derechos animales si a la hora de la verdad no es capaz de respetar los propios derechos humanos. Y, siendo esta la situación, me parece totalmente lamentable que un partido político le proponga que se presente como su candidata a la presidencia francesa. ¿Tan patas arriba está el mundo como para que exista una mínima posibilidad de que una racista lidere el país de la "liberté, egalité et fraternité"?.
La actriz francesa Briggite Bardot
     Ava Gardner, Liz Taylor, Marlon Brando o la Garbo fueron dignos de habladurías por sus excesos, por los matrimonios tormentosos o por disfrutar de los placeres del alcohol y el sexo. Gajes del oficio que, en sus casos, se les perdona. Aun así, prefiero pensar en Audrey, que consagró gran parte de su vida a las personas. O en Marilyn y James Dean, quienes a pesar de su temprana muerte tuvieron una larga lista de abusos y sufrimientos que les hacían ver las cosas de otro modo. Nunca sabremos qué les habría deparado el futuro, tal vez fueran dueños de las lenguas más viperinas de Hollywood. Sin embargo, dada la situación, será complicado que caigan malheridos de mi ranking personal.